Carta a Candelaria De la Sota
Seguramente cualquier estudiante de periodismo hubiera dado la vida por estar en tu privilegiado lugar y poder cubrir la reunión anual del FMI del último fin de semana en Washington y asistir en vivo y en directo a un hecho realmente histórico: por primera vez, después de más de 50 años, el país está en condiciones de plantarse y rechazar el monitoreo del FMI, algo que nos debería alegrar y llenar de orgullo a TODOS los argentinos, vos incluida.
Es paradójico: aquel demagógico anuncio del default del 2001 fue aplaudido y vivado por el Congreso en pleno, y luego difundido y repetido por todos los medios hasta el cansancio. Ahora que vamos saliendo de aquel infierno y el país se ganó el derecho de “prescindir de los amables servicios del FMI”, mientras el Ministro se ocupa personalmente de comunicarlo via Twitter o Facebook, el diario que te emplea toma partido por el FMI y le reclama que nos sancione. Es inaudito. Como si fuera poco, ante el obligado reclamo de la Presidenta por el lanzamiento de misiles en Las Islas Malvinas, el tono de la cobertura de tus patrones fue, esta vez, a favor de Inglaterra. No se si recordarás que supimos tener un Canciller que le mandaba ositos de peluche a los habitantes de las islas. Ahí sí que el mundo se nos moría de risa en la cara, y nosotros ni enterados. Ya no puede estar más claro: entre Argentina y Resto del Mundo, vos formás parte del equipo “resto del mundo” sea quien sea y caiga quien caiga. No hace falta ser un visionario para imaginar cual será la postura “del gran diario argentino” cuando llegue el debate por la nueva ley de Servicios Financiero, etc., etc., etc,. y miles de etc. más. Es verdaderamente patético.
Como mujer te pregunto: ¿Qué país querés para criar a tus hijos? ¿Uno entregado, endeudado y colonizado for ever? Está claro que vos siempre estuviste a salvo de tener que irte a sobrevivir a España, como sí nos tocó hacer a muchos argentinos menos afortunados. Pero pareciera que en el Olimpo del establishment mediático al que obviamente ya estás convencida de pertenecer, no quieren entender que los excluidos sociales de hoy son los que le pueden cruzar un auto a sus propios hijos en un semáforo y asaltaros mañana. A esta altura ya deberían haber aprendido que, llegada una instancia así, no hay dólares, ni 4x4, ni country que los salve. Aún careciendo del más básico apego por lo propio como en tu caso, un país económicamente libre nos conviene a TODOS, acá también –mal que te pese - vos incluida.
Una cosa más: es muy cobarde alegar “obediencia debida” solo por no formar parte de la cúpula editorial de un diario. Siempre y en cualquier trabajo, cuando un jefe te pide hacer algo que no está de acuerdo con tus ideas o convicciones, te repito - SIEMPRE -tenés la opción de renunciar. Y si no estás dispuesta a pagar ese precio, tal vez deberías replantearte la profesión.
Afortunadamente pudimos saber que lo tuyo fue mala fé, una actitud que a los que jugamos para Argentina, solo puede provocarnos rechazo, vergüenza ajena e indignación. Como dijo alguna vez el mismo Ministro de Economía: “Ser argentino no es solamente haber nacido en Argentina”. Que manera torpe y prematura de malograr tu carrera.
Mara Galusso
Capital Federal, 12 de octubre de 2010
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